Palabras bonitas, desagradecido. Amor puro de cuando en cuando. Legaremos nuestra alma a cualquiera. Mis manos elevadas y un grito de diversión. Árboles saltando y volando desde que empecé. ¡YA! No basta… ¡basta ya! Traduciendo un texto y untando de mantequilla una tostada con pan de ayer. El camino es un saludo ¡Adiós! Por allí, por allá… ¡lejos! No hay mejor Villon que un ¡Mierda! Se mueve y yo me muevo. Asfixiando una pradera llena de ramas. De otra forma sería ridículo, así que envejece y muévete hacia la sombra de una tumba muerta. Encaja tus manos y deslúmbrame con tus venas ya arrugadas y tremendamente hermosas. Esas son tus caricias llenas de ternura, llenas de locura y de pavor. Quémame la espalda y déjame algo que no se borre. El tiempo se escribe desde lo más oculto de la piedra. Una encima, ¡golpéala! Sal de donde estés. Mis tripas están fuera y las vendo. ¡Ven! Mi riqueza es lo mundano y las paredes. ¡Llámame! Espera… ¿Qué es lo que quieres? No lo decido. Mi alma… ¡yo!
hen
jueves, 3 de marzo de 2011
martes, 15 de febrero de 2011
Poema de la espera
Esperando pasar un tiempo solo. Intentando entenderse a uno mismo, después. ¡Déjalo ya! Eso está fuera, eso está dentro. Entonces ¿Qué importa? Salgo a la calle y un hombre está tumbado en el suelo con una herida en la cabeza. Ha hecho un pacto secreto con sus entrañas. Me duele la cabeza, son las ideas. Despejándome y desalentado por el aire subo las escaleras y reposo. Un trago. Más, siempre lo mismo, ¡No! ¡Maldito, maldito, maldito suelo! Paseo, nada. Ver, nada. Toser, nada. Andar, nada. Tocar, nada… ¡No! Entretanto el paisaje desencadena un temblor y me absorbe. Ten en cuenta que te puede servir de algo, pero no llega del todo. Intenta dejarlo y vuélvete loco. No puedo parar pero creo que tengo que hacerlo. Algo más, es esto. Despejado por la incertidumbre me relajo sentado en mi cama y ya estoy de vuelta. Me quiero, me caigo, ¡Tú! No me da vergüenza, pero corro por las calles llorando por tus lamentos y me quedo. ¡Soy yo!
No puedes hacerlo. ¡Lo eres! ¡Eres tú! Tengo miedo, pero ¡Soy yo! ¡Tú! Ven conmigo, abrázame hoy y siempre bendita entre todas, bendita…
Los brazos estirados al cielo, ¡Dos! Ven conmigo. Estoy solo. Mi pecho es grande y no puede hacerse explotar a sí mismo. Vuelvo por mis pasos. Déjalos atrás. Ellos son los mismos y tú no, no, no… Muerde mi lengua porque ya no voy a verte más, estoy en el limbo y aquí me quedaré, esperando…
miércoles, 26 de enero de 2011
Poema incompleto
Me molestan los bordes. Me molestan las macetas y los dibujos de las paredes. Volveré a verte casi seguro. La habitación. Cruza las piernas. Creo que me fuerzo demasiado, pero puedo conseguir ver con claridad. De todas formas está bien, son épocas. Tengo cuidado y puede que piense demasiado sobre ello. Levántate y muestra iniciativa. El sitio es nuevo y después de un trago el aire está más caliente. Si no lo consigues con uno tal vez con dos. Guárdalos todos pero no pares de andar. La estás siguiendo. Adelántate y disimula. Tu cuerpo, ¿Es bueno? Sigue en los bordes. Quita, quita de en medio. Se sienta y se va a casa. Al menos es ahí. Un trozo de hierro gris sin valor que amas. Sube, sube, sube. Llama, ¡Otra vez! Un poco de taquicardia, corre ¡escapa! Escóndete y respira. Estoy cansado, me voy a casa… ¡Estoy emocionado! Hay algo de valor ¡No!, mentira…eso me hace vivir. Júntalas, eso es el amor…
No me digas adiós nunca. Lo tengo en la mano y ya no te pertenece. Es mío, lo hace mío, solo mío y no tuyo.
Poema musical
No puedo empezar. Un día y otro me lo repito. ¡Hazlo, hazlo, hazlo! No puedo. Abres la puerta, nada más. Túmbate en la cama y mira al techo. Las ideas te abruman, son lo único que te deja vivir. Mastico las ideas y las reparto sin orden. Déjalas encima, debajo, a un lado, detrás de la ventana, ¡Cuidado! De vez en cuando sale algo. Nunca me forzaré. Creo que necesito más que nunca alimentar mi alma con todo lo que me prohíben, nada más. Salta de una vez por todas, ¡Estoy feliz! Soy idiota… ¡Tu!
Es el desorden. Creo en ello. Me deja de lado y lo conservo. No tengo mas que empezar a desgastar mis suelas y seguir. Eso siempre me ha venido bien, pero hace frío. Antes nada de eso me detenía. Eso debería servir. Me lloran los ojos ¡Estoy contento! No me obligues a hacerlo. Entretanto un pájaro sale de casa y sigue haciendo frío. Si a él no le afecta a mi tampoco. Me voy. Las calles no son seguras. Me voy. Mi alma esta nutrida de paz y hay un hombre que después de estornudar se estruja la nariz. Me voy
domingo, 9 de enero de 2011
Poema de la cuerda
Tendido, está tendido en el suelo. ¡No puedo más! Tengo que acelerar el paso y no mirar a aquello que me entretiene. Una taza y dos, no más. Tengo todo listo para el desenfreno. Una calle y la siguiente a la derecha. Me encuentro y me saludo. No tengo nada, pero descubro la forma. Así puedo seguir viviendo, ahora. ¿Importa? No importa, en serio. Tal vez sin querer encuentre algo de esplendor. Me doy cuenta, estar solo, estar acompañado, ¡Solo un poco más! Puedo hacerlo. Ahora me tengo que ir, no me importa. Las cosas las hago y punto. ¿Hay algo más puro?
Estoy equivocado. No me importa. Se ha retrasado. Esta inquieto. No me encuentra. Es tarde. Hace frío. Hay un ritmo. No me gusta. El cielo es negro. EL aire se va. Descorcha la botella. El rincón sigue obscuro. Tengo paciencia. Se ha alargado. Grito. Grita. Hasta luego, me voy, eres un cochino.
poema del suelo
Bailando un villancico, chicos demasiado morenos levantan las cejas muy deprisa. Con luz, sin luz. Hace frío y el aire se nutre. Acto, maldito acto seguido descanso en esa luz. Termino uno y dos. Baldosas de un gris rugoso con dos suelas nuevas, sin gastar.¿Nos vemos mañana? Seguro. Seguro que no.
El tiempo tranquilo en la puerta despierta y encuentra la templanza, el equilibrio. Se cae una, dos y tres. Está alterado. Tal vez sea algo.
No bailas, ¡Vete! No bailas, ¡Vete! No giras, ¡Fuera! No giras, ¡El aire fresco te sentará bien! No bebes, ¡Fuera!¡Aquí no pintas nada! No te golpeas ¡Fuera! Eres mi alma gemela, ¡Vete de aquí! Te quiero, ¡Vete de aquí!¡Fuera!
martes, 30 de noviembre de 2010
Poema de la nieve
Quebrantando el amor y quebrantando la amistad. Después de que un jarrón se abalance hacia la música, sin un muro que impida que el frío llegue a sus huesos y los congele. Cojo la puerta y me voy, a otro lado. Es mío, la quiero. Baja las escaleras y abre la velada con una especie de vino que sabe a agua. No dejes que se vaya atrás, síguela, cuanto más deprisa mejor, no la dejes escapar. Un ¡OH! No es suficiente, grita más.
El aire esta lleno de agua y te aprietas la bufanda. Guarda tu garganta, tienes que dar explicaciones. Entre una y otra calle están todas tus frutas. No las pierdas, ya están perdidas, al menos alguna de ellas. Siguiendo el camino encuentras un respiro, respira. Deja de respirar, respira y cuéntaselo todo, ella cuenta y cuenta. Te odio, acéptalo, no quiere saber de ti. Rompe la botella y bébela con los cristales. Te sientes mejor, si. Deja todo de un lado y ya es tuyo. Solo eso puede salvarte. Te salvas. Eres fuerte. Deja de intentar destrozarlo, destroza la mirada y reinventa. Lávate, sécate, deja las toallas, desnúdate, cálzate y péinate. Nunca lo dejes, eres lo único que tengo, eres mi amor ¡Déjame en paz!
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