No puedo empezar. Un día y otro me lo repito. ¡Hazlo, hazlo, hazlo! No puedo. Abres la puerta, nada más. Túmbate en la cama y mira al techo. Las ideas te abruman, son lo único que te deja vivir. Mastico las ideas y las reparto sin orden. Déjalas encima, debajo, a un lado, detrás de la ventana, ¡Cuidado! De vez en cuando sale algo. Nunca me forzaré. Creo que necesito más que nunca alimentar mi alma con todo lo que me prohíben, nada más. Salta de una vez por todas, ¡Estoy feliz! Soy idiota… ¡Tu!
Es el desorden. Creo en ello. Me deja de lado y lo conservo. No tengo mas que empezar a desgastar mis suelas y seguir. Eso siempre me ha venido bien, pero hace frío. Antes nada de eso me detenía. Eso debería servir. Me lloran los ojos ¡Estoy contento! No me obligues a hacerlo. Entretanto un pájaro sale de casa y sigue haciendo frío. Si a él no le afecta a mi tampoco. Me voy. Las calles no son seguras. Me voy. Mi alma esta nutrida de paz y hay un hombre que después de estornudar se estruja la nariz. Me voy
No hay comentarios:
Publicar un comentario