domingo, 9 de enero de 2011

poema del suelo

Bailando un villancico, chicos demasiado morenos levantan las cejas muy deprisa. Con luz, sin luz. Hace frío y el aire se nutre. Acto, maldito acto seguido descanso en esa luz. Termino uno y dos. Baldosas de un gris rugoso con dos suelas nuevas, sin gastar.¿Nos vemos mañana? Seguro. Seguro que no.

El tiempo tranquilo en la puerta despierta y encuentra la templanza, el equilibrio. Se cae una, dos y tres. Está alterado. Tal vez sea algo.

No bailas, ¡Vete! No bailas, ¡Vete! No giras, ¡Fuera! No giras, ¡El aire fresco te sentará bien! No bebes, ¡Fuera!¡Aquí no pintas nada! No te golpeas ¡Fuera! Eres mi alma gemela, ¡Vete de aquí! Te quiero, ¡Vete de aquí!¡Fuera!

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